Los 5 Tratamientos para Curar Resfriado

Existe la falsa creencia de que el resfriado se puede curar con medicamentos o antibióticos, pero la realidad es que el catarro común no tiene remedio. Tan sólo vale esperar a que las defensas naturales del organismo ganen la batalla al virus, algo que ocurrirá tarde o temprano. 

En poco tiempo, apenas unos días, nuestro cuerpo es capaz de desarrollar el anticuerpo más indicado para que el virus no infecte aún más células, al tiempo que produce más glóbulos blancos de lo habitual para que estos destruyan el virus mediante un proceso denominado fagocitosis. En este sentido, todos los medicamentos que podamos tomar están enfocados a aliviar los síntomas o a que nuestro cuerpo tenga mayores defensas.

Es importante recordar que los antibióticos no sirven de nada a la hora de curar un resfriado y pueden ser peligrosos si no son utilizados correctamente, pues pueden hacer que nuestro cuerpo genere resistencia al propio antibiótico, convirtiéndolo en inútil para curar otras dolencias en adelante. Por otra parte, conviene señalar que la utilización de medicamentos no evita que se propague el virus entre las personas que nos rodean, por lo que deberemos extremar las precauciones. En función de que tengamos unos u otros síntomas, deberemos de tomar los siguientes medicamentos:

1. Analgésicos: Son utilizados para aliviar la fiebre y dolores comunes como el dolor de garganta y el dolor de cabeza, así como para evitar el malestar general. Debemos de tener cuidado si tenemos problemas gastrointestinales o de coagulación de sangre, pues están contraindicados para esos pacientes y es más adecuado acudir a un profesional para evaluar su utilización.

2. Anticongestivos nasales: Facilitan la constricción de los vasos que riegan la mucosa nasal del infectado, disminuyendo de esta manera la mencionada congestión nasal. Otro efecto positivo es el de que disminuyen la secreción nasal y la mucosidad excesiva. Sin embargo, su utilización debe ser limitada y controlada, pues lo más aconsejable es que no se utilicen durante más de tres días. Si superamos ese espacio de tiempo podemos llegar a provocar un efecto de congestión rebote por la obstrucción de los vasos. Además, no deben ser utilizados por pacientes diabéticos, hipertensos, con hipertiroidismo o que estén tomando antidepresivos, pues están contraindicados.

3. Antihistamínicos: Suelen tomarse junto con otros medicamentos y su objetivo es el mismo que el de los analgésicos, aunque también son muy eficaces para reducir los estornudos. Es importante que este tipo de medicamentos no se combinen con alcohol o con otros medicamentos que tiendan a causar alteraciones en el sistema nervioso central. Asimismo, están contraindicados para pacientes con asma bronquial, arritmias, glaucoma, obstrucciones gastrointestinales o hipertrofia en la próstata. Por último, hay que recordar que provocan somnolencia, por lo que hay que ser muy cuidadosos con la ingesta de estos medicamentos si vamos a conducir o vamos a manejar maquinaria peligrosa.

4. Antitusígenos: Alivian la tos, uno de los síntomas más molestos del resfriado. Los de mayor utilización son el dextrometorfano y la codeína y están particularmente indicados para aliviar la tos seca. Es importante saber que no debemos utilizar codeína en menores de cuatro años porque puede provocarles trastornos respiratorios. Por otra parte, hay que tener en cuenta los efectos secundarios de los antitusígenos, que son efectos sedantes y posible estreñimiento.

5. Expectorantes y mucolíticos: Frente a los antitusígenos, que se utilizan para aliviar la tos seca, los expectorantes y mucolíticos se usan para aliviar la tos productiva y para facilitar la fluidez de las secreciones nasales. Hay que tener en cuenta con estos medicamentos que suelen tener unos efectos secundarios muy extraños e incluyen alergias, náuseas, ardores de estómago o, incluso, diarreas. Enfermos con intolerancia a la lactosa y pacientes en estado de gestación deben acudir al médico para consultar si pueden utilizar estos medicamentos o no. Por otra parte, algunos expectorantes y mucolíticos contienen etanol, por lo que están contraindicados para pacientes con enfermedades hepáticas, epilépticas y, especialmente, para los niños.

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